22 agosto, 2018 Admin

Drones DJI en tiendas Apple

DJI: así es el iPhone de los drones que se vende en tiendas Apple
Luigi Benedicto

El DJI Inspire 2 crea un mapa de su ruta mientras vuela para poder…
La firma china de venta en tiendas Apple acapara el 85% del mercado mundial de aeronaves no tripuladas. Su creador, Frank Wang, devoto de Steve Jobs, tiene un obsesión desde que de niño estrelló su avión por control remoto el día que lo estrenaba: hacer la tecnología accesible.

Dos operarios en las instalaciones de la compañía, con sede en Shenzhen (China).
En 2002, la empresa china DJI contaba con 20 trabajadores. A día de hoy, su plantilla está formada por 12.000 y es el mayor fabricante y vendedor de drones civiles del mundo. No por nada la denominan el Apple de los drones, y sus productos pueden adquirirse en las tiendas de la manzana, las mismas que sirvieron de inspiración a su fundador y actual CEO, Frank Wang (Hangzhou, 1980), un ferviente admirador de Steve Jobs desde temprana edad. Según la revista Forbes, a sus 38 años acumula una fortuna de 3.200 millones de dólares.

La apuesta de la compañía es la innovación “para poder disfrutar de unos cielos seguros”, explica Vincent Richir, gerente de Política de DJI (Dà-Jiang Innovations) en Francia, España y Portugal. En el último año, acapara el 85% del mercado internacional de drones. Sus cálculos determinan que en 2050 la cifra ascenderá a siete millones de aparatos en toda Europa, 400.000 dedicados a fines comerciales o misiones gubernamentales.

Sus utilidades son casi infinitas. “Es increíble cómo los drones expanden la industria. La construcción, la seguridad pública, las infraestructuras, la energía y la agricultura son campos muy importantes para nosotros en estos momentos. Y nosotros lo somos para ellos. Ya nadie duda que los drones tienen un gran potencial. En los próximos años crearán centenares de empleos en Europa y su uso será masivo”, explica Richir. Y los datos respaldan su tesis: DJI ha roto los tópicos que situaban el diseño en Europa y Estados Unidos y la fabricación en China. El 25% de sus trabajadores son ingenieros y miembros del equipo de I+D, centrados todos ellos en satisfacer las exigencias de Wang, quien inició su amor por controlar los cielos tras leer un manga dedicado a los helicópteros. De fuertes convicciones, tiene una máxima que no ha cambiado desde que a los 16 años estrellara nada más estrenarlo el avión manejado con control remoto que le dejaron sus padres por sacar buenas notas: “La tecnología debe ser accesible”.

Según las necesidades, se puede colocar una cámara u otra, desde la más básica X4S a la de cine X7.J.M. Presas

Frank Wang. Fundador y CEO de DJI.
DJI aún debe superar un escollo en Europa. A falta de unos “principios fundamentales” sobre el uso de los drones que no alcanzan los 150 kg, son las autoridades de cada país las que marcan los límites. “En Francia, no pueden llevar luces rojas ni verdes y deben utilizar el patrón morse. En España tienen que llevar paracaídas. Debemos estar todos bajo un mismo paraguas para no estar a expensas de diferentes requerimientos sobre la seguridad y el diseño”, explica Richir, quien trabajó para la Comisión y el Parlamento Europeo en los inicios de su carrera. “Es una de las últimas trabas para una de las industrias con mayor potencial del momento”, explican fuentes del sector. La solución puede llegar el año que viene. Se espera que en 2019 la Comisión Europea presente unas reglas que aborden puntos clave para el tráfico aéreo como el aterrizaje automático o los límites máximos de distancia operativa y altitud. “La normativa será beneficiosa para varios campos, como la agricultura, la accesibilidad o la seguridad ciudadana”, insiste el delegado de DJI en el sur de Europa.

Según los datos manejados por la compañía china, el año pasado 65 personas fueron salvadas en todo el mundo gracias a sus aparatos. Se habían perdido en un bosque, habían sido víctimas de un accidente de tráfico en un lugar remoto, se habían quedado aisladas en el tejado de su casa tras el paso de un huracán… Y fueron localizadas por un dron.

De juguete a profesión

Existen drones diminutos y ligeros y grandes y pesados, según su función. En la productora AeroVisión los consideran “trípodes aéreos”. Sus preferidos, los de la serie Inspire de DJI. “La marca cada vez nos sorprende más gracias a su acercamiento a la industria audiovisual. Nos gusta mucho el Inspire 2 (en la imagen, desde 3.399 euros el dron) con la cámara Zenmuse X7 (2.999 euros)”, explican sus responsables. Pero los hay también casi de juguete, como el Tello (109 euros), perfecto para niños gracias a que su “software” se imparte en los colegios. A medio camino, el Spark, del tamaño de una lata de refresco, graba vídeo en calidad 1080p (499 euros).

Los sistemas de visión frontal e interior hacen que detecte obstáculos hasta a 30 m de distancia. Llega hasta los 94 km/h y acelera de 0 a 80 km/h en 5 s. Tiempo máximo de vuelo, 27 minutos.J.M. Presas

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