3 agosto, 2015 Admin

LA REVOLUCION DE LOS DRONES

No seas el último en subirte a la revolución de los drones

Será el próximo gran boom tecnológico, que reconvertirá la agricultura, la construcción, el cine e incluso la distribución. Se abre por delante un inmenso campo donde crear nuevas aplicaciones y negocios.

Después de las redes sociales, los smartphones y las tabletas, se cree que la impresión 3D y los drones constituirán las próximas dos revoluciones tecnológicas. La primera podría suponer la reindustrialización de Europa, replanteando por completo las actuales fronteras Norte-Sur y Occidente-Asia.

Los RPA son un nuevo ejemplo de cómo la tecnología va un paso por delante de la ley

Pero son los drones, quizá por las recientes novedades regulatorias, los que están acaparando mayor atención en los últimos meses. Sus implicaciones no serán menos relevantes. Los drones (propiamente llamados RPA o UAV) prometen revolucionar la protección de los recursos naturales, la agricultura, la construcción, el desarrollo urbano, los servicios de emergencias, la prevención de incendios, la fotografía aérea, el rodaje cinematográfico e, incluso, la mensajería.

Reino Unido y Canadá se encuentran a la cabeza en lo que a legislación se refiere. En España existe una norma provisional, bajo la que ya puede empezar a desarrollar determinadas actividades comerciales, con restricciones.

Como es habitual, el progreso tecnológico suele preceder al legislativo. En los últimos cuatro años, este tipo de aparatos han evolucionado enormemente, aprovechando la drástica reducción de precios que los smartphones han repercutido en los procesadores, los acelerómetros y los giroscopios, entre otros componentes.

En este contexto, son muchas las compañías que están naciendo o agregando líneas de negocio que tengan en cuenta el próximo boom de los drones. Es el caso de la escuela de pilotos de RPAS Volaverunt, con sede en Barajas (Madrid), que empezará a impartir sus cursos el próximo lunes. Si bien la normativa actual no exige que quien maneje un dron cuente con una titulación específica, son muchas las escuelas que ya imparten formación. «No son aparatos difíciles de operar, pero sí es necesario tener algunos conocimientos teóricos sobre el mantenimiento o la regulación vigente», comenta Carlos de Haya Quintana, uno de sus socios fundadores.

Nuevas profesiones

Muy pronto el piloto de drones será un cargo de lo más común en las empresas

Volaverunt, en concreto, se dirige a la formación de personas, con o sin experiencia previa en la aviación, que vayan a dedicarse en sus respectivas empresas a manejar drones. Sus certificaciones cuentan con el beneplácito de la Global Training Aviation, aprobada a su vez por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa). «Ser piloto de UAVS pronto será una profesión de lo más común», asegura De Haya.

La aplicación de aparatos no tripulados a campos como la fotografía aérea aporta asimismo una salida profesional a ocupaciones que han vivido con especial crueldad la crisis económica, como los arquitectos o los periodistas. Alberto Cristóbal, arquitecto técnico y aficionado al aeromodelismo, decidió hace cuatro años constituir Fotocopter, una empresa de imagen aérea que da servicio a compañías audiovisuales y constructoras, fundamentalmente.

‘Start up’ prometedoras

A nivel internacional, ya hay varias start up que empiezan a destacar. Es el caso de Matternet, en Papúa Nueva Guinea, que distribuye equipos de diagnóstico para la tuberculosis empleando drones. Controlados a través de una app, por ahora tienen una autonomía de 25 kilómetros. La principal propuesta de valor de Matternet, además de su evidente aportación social, es la facilidad de uso de la app: cualquier persona que apenas sepa manejar un smartphone sería capaz de utilizarla.

Skydio, una start up fundada por tres exalumnos del MIT que causó furor en la última edición de la feria de electrónica CES, en Las Vegas. Esta empresa ha creado una tecnología que permite esquivar obstáculos (como árboles u otros aparatos voladores), sin necesidad de GPS. También Ascending Technologies o Intel están trabajando en este tipo de soluciones.

La también americana Airware, por su parte, ha desarrollado una plataforma hardware y software dirigida a los fabricantes de drones, que aspira a convertirse en el estándar de la industria. Tanto Matternet, Skydio como Airware tienen financiación de Andreessen Horowitz, entre otros fondos de capital riesgo.

Pero los drones no son coto privado de las empresas de nueva creación. Además de las notorias declaraciones de intenciones de Amazon y Google, las grandes firmas de construcción civil y ferroviaria -como Ferrovial-, torres eléctricas -Iberdrola- o de innovación tecnológica -Indra- están ya dando sus primeros pasos hacia la implantación de los drones en su día a día. Indra, por ejemplo, patrocinó recientemente el concurso Drones for good, organizado por la oficina del Primer Ministro de Emiratos Árabes Unidos. El proyecto ganador proponía aplicar vehículos no tripulados a la elaboración de cartografía en suburbios urbanos de difícil acceso. La compañía española les apoyará en el desarrollo conceptual de su idea y en el diseño de un plan de negocio.

El campo que se abre por delante es enorme. Según estima la Federal Aviation Administration (FAA), gracias a los drones se creará una riqueza de 100.000 millones de dólares en los próximos años.

Estado de la regulación en España

Hoy por hoy, es legal en España emplear drones con fines comerciales, dentro de unos límites y previa autorización de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa). «En un primer momento, y hasta que no esté aprobada la reglamentación definitiva, las operaciones que se pueden realizar se limitan a zonas no pobladas y al espacio aéreo no controlado», concreta. En otras palabras, sólo se pueden emplear aparatos no tripulados en espacios no urbanos y siempre que te encuentres a más de 15 kilómetros de un aeropuerto o aeródromo. Además, sólo se pueden volar aeronaves de hasta 25 kilos, de día, con buen tiempo y siempre dentro del alcance visual del piloto (a un máximo de 500 metros de distancia).

Fuente:  EXPANSION

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