4 julio, 2018 Admin

TODAVIA AESA NO CONCEDE AUTORIZACIONES

La ley bloquea el crecimiento al sector de los drones
Necesitan permisos para volar en algunas zonas como ciudades, pero AESA no los da. Extremadura cuenta con 66 operadores autorizados, aunque apenas pueden trabajar

Había grandes expectativas, pero se han ido disipando con el paso de los meses. Las empresas que trabajan con drones ansiaban la llegada del real decreto aprobado el pasado mes de diciembre para regular su actividad y permitir los vuelos más allá del campo abierto, donde las oportunidades de negocio son muy limitadas. El real decreto está en vigor desde el 27 de diciembre de 2017 (el Real Decreto 1036/2017, de 15 de diciembre, por el que se regula la utilización civil de las aeronaves pilotadas por control remoto). Pero en la práctica todo sigue igual, porque el desarrollo normativo que debía ponerlo en pie no se ha llevado a cabo y eso supone que los 66 operadores de este tipo de aeronaves que hay en Extremadura viven una situación de bloqueo que incluso está dando al traste con negocios.

No podemos hacer trabajos, aunque muchos continúan manteniendo la acreditación y siguen en la lista de operadores a la espera de que cambie la situación»,

Ese nuevo marco jurídico, tras tres años con una normativa transitoria, estaba llamado a desbloquear la posibilidad de trabajar en los escenarios que más oportunidades de negocio ofrecen: volar sobre zonas urbanas, en espacios con público o por la noche, además de habilitar le mecanismo para poder obtener permisos especiales para entrar en zonas restringidas por la existencia de un espacio aéreo controlado, o CPR, como se conocen las zonas afectadas por limitaciones por la existencia de un aeropuerto civil o militar. En Extremadura hay uno de estos CPR en torno a la base de Talavera la Real, que tiene un área de restricción que ocupa una superficie de aproximadamente 60 kilómetros de radio.

«Los permisos se solicitan, pero en la práctica no se ha concedido aún ninguno»

Un negocio de futuro/ El sector de los drones está considerado uno de los que más proyección de futuro tiene por el abanico de posibilidades que abre. No en vano hay más de 3.000 licencias de operadores en toda España y de ellas 66 en Extremadura, según los datos de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). No es la región en la que más desarrollo ha tenido esta actividad, pero aun así el incremento en los últimos años ha sido importante (a principios de 2017 rozaban el medio centenar), se ofrecen cursos de formación a parados por parte de las administraciones y el interés por el sector aumenta. «Este sector es el futuro, es cierto, pero no un futuro inmediato, porque tenemos tantos problemas que no habrá una salida a corto plazo. La nueva ley era y es un caramelo envenenado, porque en la práctica nos dan licencia, pero no nos dan permiso»

Más allá del auge de este tipo de dispositivos como herramienta de entretenimiento en los últimos años (ese tipo de vuelos no requieren habilitación por parte de AESA ), también es una herramienta de trabajo que reduce los costes para tomar imágenes aéreas con todo tipo de aplicaciones. El dron no es más que una pequeña aeronave (puede pesar entre dos y 25 kilos y costar por término medio entre 1.000 y 70.000 euros) a la que se le instalan una serie de sensores en función de la actividad que se quiere llevar a cabo (medir temperaturas, hacer fotografías termográficas o georreferenciadas, trabajos topográficos) sin necesidad de usar aviones o helicópteros, como se hacía hasta que aparecieron.

Eso permite llevar a cabo este tipo de trabajos de una forma más económica que antes. El problema es que desde diciembre de 2017 no se ha producido el desarrollo normativo necesario y en el sector comienza a calar el desánimo y la indignación. Junto a eso, quienes recurren a la picaresca están aprovechando el vacío actual. «La situación está fomentando el intrusismo y las malas prácticas, poniendo en riesgo la seguridad aérea y la seguridad ciudadana. Hay gente que no pide los permisos y realiza trabajos en escenarios prohibidos. Se arriesgan y si les pillan ya asumirán las multas»,

Su opinión la comparten desde la empresa Vicre Estudio Creativo, en Cáceres una pequeña productora que tiene en las imágenes aéreas con drones una de sus áreas de negocio. «Para nosotros es una herramienta más como cámara audiovisual. Es cierto que la mayoría de los clientes y trabajos te lo piden porque la imagen que ofreces es impactante, pero en el entorno urbano es donde más opciones de trabajo surgen y ahí es donde no se puede utilizar, así que se pierden clientes»,

una imagen impactante/ Califican además como «indignante» ver cómo productoras de mucho peso con programas de televisión utilizan imágenes aéreas de ciudades que están tomadas con drones en condiciones, supuestamente, no permitidas. «El problema es que AESA no tiene herramientas para hacer cumplir la ley, así que es prácticamente imposible poder denunciar al que se la salta», dicen.

Este diario se ha puesto en contacto con el Ministerio de Fomento. No se ha obtenido respuesta.

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